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Las 'cheerleaders' de la NFL se revelan contra la precariedad laboral

Las animadoras de la NFL se han puesto en pie de guerra hartas de vivir una precaria situación laboral y económica dentro de un negocio multimillonario. Son una institución en los deportes de EEUU desde 1950, pero a pesar de ello tienen que buscarse la vida fuera de los estadios porque el sueldo no es suficiente. Un total de 26 de los 32 equipos de la competición tienen tienen 'cheerleaders' y cinco de ellos han sido denunciados por las chicas, que apenas cobran siete dólares por cada hora de trabajo.

Es la competición que más dinero genera en el mundo del deporte mundial y solo la gran final, conocida como Super Bowl, mueve más de 14.300 millones de dólares. Atendiendo a estas cifras y a las que ganan los otros protagonistas de la NFL, las animadoras denuncian agravio comparativo. Su sueldo no llega al salario mínimo, no tienen seguro ante bajas por enfermedad y sus horas extras no están retribuidas.

Por contra, las mascotas de los equipos de la NFL ganan entre 23.000 y 65.000 dólares al año y los jugadores, según la Revista Forbes, cobran de media 2 millones de dólares al año, aunque el mejor pagado es Drew Brees. El quarterback para los New Orleans Saints gana anualmente 51 millones, 40 de salario más 11 por ingresos publicitarios.

No es la primera vez que las animadoras americanas denuncian a las franquicias de la NFL. La temporada pasada, cinco exanimadoras de los Buffalo Bills denunciaron que trabajaron "durante cientos de horas de forma gratuita" y que fueron "sometidas a tratos degradantes".

Tiffany, líder del movimiento de las 'cheerleaders'

Trabajó como animadora desde 2010 a 2014 y pudo cumplir lo que "había sido uno de mis sueños". Ahora quiere que las jóvenes que comparten ese sueño no tengan que pasar malos tragos como ella: "No diría que me arrepiento de la experiencia, pero sí que hubo tantos momentos bonitos como crueles". Denuncia que el sueldo es irrisorio y tampoco es fácil compaginarlo con otros trabajos, ya que entre viajes y entrenamientos "echábamos más horas que los propios jugadores.

Denuncia que "las chichas no se sienten valoradas y nos imponen normas absurdas. Entiendo, por ejemplo, que quieran que mantengas una figura atractiva, pero te obligan a pesarte en los días de partido y si te pasas por un gramo, no te dejan salir del vestuario. No hay nadie que logre evitarlo siempre y es algo que te acaba marcando. Por eso apodamos el vestuario como ‘la sala de lloros’. Porque ahí nos quedábamos castigadas, llorando y viendo el encuentro por la televisión".

Por suerte, no todo lo que recuerda Tiffany de sus cuatro años como 'cheerleader' es negativo. También recuerda cosas positivas, aunque siempre para beneficiar a la franquicia: "Los viajes al Caribe eran increíbles, pero al fin y al cabo todo era por una sesión de fotos para un calendario del que se lucraba el propio equipo. También formé grandes amistades, y era bonito vivir el ambiente del estadio en los días de partido".

Habrá ley estatal en California y se estudia en Nueva York

Lorena González fue 'cheerleader' en la universidad y ahora es asambleísta en California. Hace meses presentó un proyecto de ley para acabar con la precariedad laboral de las animadoras y lo ha conseguido, al menos, en su estado. En enero entrará en vigor una ley estatal en California que obligará a los equipos de deportes profesionales a conceder a las chicas los derechos básicos de cualquier empleado, como el pago del salario mínimo o la baja por enfermedad.

González es uno de los 18 políticos de ocho estados diferentes que han escrito una carta al comisionado de la NFL, Roger Goodell, pidiendo "corregir esta injusticia económica", según informa CBC News. La respuesta ha sido la siguiente: "Apoyamos las prácticas de empleo justas. Esperamos que los clubes que tienen 'cheerleaders' cumplan con las leyes federales y estatales, aunque dejan claro que "es problema de cada equipo".

El estado de Nueva York también está trabajando para aprobar una Ley de Pago Justo para las 'cheerleaders'. La movilización va ofreciendo resultados y dos de los clubes demandados ya han reaccionado. Los Raiders de Oakland y los Buccaneers de Tampa Bay indemnizarán a sus animadoras con más de dos millones de dólares.